lunes, 14 de diciembre de 2009

Tenía que hacer un trabajo sobre la piel de animales.Un día de invierno decidí salir a la calle cuando de repente miré para una ventana y había un gato con unos ojos muy llamativo de color celeste, era pequeño, sus pelos eran de color gris, me acerque a la ventana y lo toque, el era blando, viscoso y afelpado, me encanto ese gato, sin embargo, en la misma calle pero casa más hacía delante había otro gato de color negro, ojos verdosos y fui a tocarlo pero esta vez el gato era, arenoso, rasposo, rugoso y un poco calloso. Seguí hacía delante y llegué a otra casa donde ahora no era un gato lo que había, sino un perro, estaba sentado en la terraza de la casa donde había una dura puerta y aspera, parecía una puerta demasiado vieja. Toque su piel era callosa, espinosa, daba un poco de repeluco. Así que ya se que todos los animales no tienen la misma piel, ni los mismos pelos

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